Ya desde su nacimiento, los padres de Rodri se dieron cuenta que era diferente a otros niños. Rodri apenas lloraba y parecía no interesarse por el mundo que le rodeaba.
Pronto recibieron la confirmación que tanto temían, Rodri tenía autismo. Los padres de Rodri se informaron muy bien sobre qué es el autismo, como afecta a los niños y lo más importante, cómo podían ayudar a Rodri.
Pasaron los años y Rodri aprendió a expresar a su manera alegrías y tristezas, ganas y desganas, en un idioma que su padre y su madre sabían interpretar, en casa Rodri se sentía feliz y seguro.
Cuando Rodri cumplió los tres años llegó el momento tan temido por sus padres, Rodri tenía que empezar a ir al cole. Rodrí llegó al cole nervioso el primer día, era un sitio nuevo, ruidoso y lleno de personas a las que no conocía, entró en su clase le gustaron mucho los colores de las paredes, la decoración y sobre todo los juguetes repartidos por todas partes. La seño se presentó, hablaba calmadamente y parecía simpática. De repente su madre se despidió y salió de la clase dejándolo allí. La clase se fue llenando de niños y niñas que miraban a Rodri con curiosidad, cuando ya estaban todos en clase la seño les pidió que se sentaran porque iba a presentarles a Rodri.
La seño presentó a Rodri, contándoles que era un niño muy especial, tan simpático como los demás, pero que se comunicaría con ellos de una manera diferente.