He recibido muchos mensajes y consultas sobre dos temas que me tocan más cerca de lo que podrían pensar las personas que nos escriben, la zurdera y la dislexia.
Como pedagoga-zurda-disléxica estoy encantada de poder ayudar a todas aquellas personas que se enfrentan cada día a la zurdera, la dislexia o la zurdera con dislexia.
Los zurdos suponemos el 10% de la población, aunque no todos los zurdos son disléxicos, sí es cierto que el porcentaje de disléxicos es más alto entre la población zurda.
Podría pensarse que no hay nada de especial en ser zurdo o diestro, unos escriben con la derecha y otros con la izquierda, unos comen con la derecha y otros con la izquierda, pero es mucho más complejo que eso, supongo que los zurdos saben de qué hablo…si eres diestro y quieres saber cómo nos podemos sentir ante algunas actividades cotidianas os invito a coger las tijeras con la izquierda e intentar cortar un papel, o abrir una lata con la mano izquierda…difícil ¿Verdad?
Como decía, solo el 10% de la población es zurda, los fabricantes hacen sus productos para ese 90% mayoritario, lo que en muchos casos nos obliga a aprender a utilizarlos con la derecha o a no usarlos jamás (yo sigo siendo incapaz de abrir latas con abrelatas manual). Pero las cosas han cambiado mucho desde que yo era pequeña, ahora hay tiendas especializadas, no es raro ver en grandes superficies tijeras, bolígrafos,… para zurdos.
Nosotros somos zurdos viviendo en un mundo de diestros, lo que no es fácil, pero si además le añadimos la dislexia nos lo complica aún más. Hoy, por suerte, podemos contar con una red de asociaciones, organizaciones, pedagogos, psicopedagogos, foros… así como adaptaciones curriculares para niños con dislexia. Pero este artículo no lo estoy escribiendo para los zurdos, disléxicos o zurdos y disléxicos, sino para sus madres y padres, para contaros lo importante que es una buena actitud ante la zurdera o la dislexia, y ofreceros mi experiencia.
Puestos a nacer zurda y disléxica, tuve la suerte de nacer en una familia con muchos zurdos y disléxicos, donde ser zurdo solo significaba sentarse a comer en el lado de los zurdos de la mesa, y ser disléxica suponía que iba a tardar “un poquito más” en llegar donde todos los demás. Todavía tengo grabada en la memoria la frase “tú puedes hacerlo, solo necesitas un poquito más de tiempo”. Gracias a ese halo de normalidad que se respiraba en mi casa con esos temas, crecí sin complejos por mis problemas de lectura, y estudiando ese “poquito más” terminar mis estudios en la Universidad con el resto de mis compañeros de promoción.
Quería contaros que cuando más duele la dislexia es de pequeño, cuando quieres escribir y/o leer como los demás y no puedes, cuando ves que tus compañeros ya han terminado el ejercicio y tú a duras penas te acabas de leer el enunciado… Eso puede afectar psicológicamente a los niños creando inseguridad o complejos, ahí es donde os tocará a vosotros ayudar, para que su autoestima y confianza no caigan, diciéndoles que ellos pueden conseguirlo, que solo necesitan “un poquito más de tiempo”.